El miércoles 4 de marzo se cumplió una semana de la desaparición de Alejandro, el vecino de 78 años que salió de su casa en Costa del Este el 25 de febrero a la 1:30 y no regresó.
Padece Parkinson y había tenido un cambio reciente de medicación. Esa madrugada salió desorientado, solo con sus llaves, sin celular ni DNI. Tiene colocado un cardiodesfibrilador y necesita medicación diaria para vivir. Vestía suéter verde, campera verde y jogging gris. Es delgado, mide alrededor de 1,71 metros, tiene pelo y barba blanca y ojos muy claros.
“Seguimos igual que hace una semana, sin conocer el paradero de mi papá. No tenemos una sola novedad”, expresó su hija Natalia. Según indicó, durante los primeros días se realizó una búsqueda intensiva en Costa del Este y localidades cercanas, con drones —incluso térmicos—, caballos y móviles policiales. “Cada dato que llegó se chequeó y ninguno nos dio una pista nueva”, señaló.
La investigación continúa y no se descarta ninguna hipótesis. “En algún lado está. No puede haber desaparecido. Necesitamos que se profundice la búsqueda”, sostuvo.
Natalia también agradeció el acompañamiento de los vecinos, que participaron en rastrillajes y aportaron cámaras de seguridad. “Nos sirve saber qué pasó ese 25, tanto si lo ven como si no lo ven, porque también nos permite descartar”, explicó.
Ante cualquier información, solicitan comunicarse al 911 en el Partido de La Costa, al 134 si el dato corresponde a Capital Federal, o acercarse a la comisaría más cercana. “Mi papá tiene que aparecer. Lo tenemos que encontrar”, concluyó, en un video qeu compartió